Historia hornos de leña de Pereruela.

Los Hornos de Leña de Pereruela están fabricados con barro refractario de Pereruela de primera calidad. Cada horno de barro de Pereruela y "cacharros" de arcilla se reconocen por su alta resistencia al fuego y por su excelente uso en la cocina. Pero, ¿cuál es su origen?


Historia HORNOS LEÑA – eL barro de Pereruela y sus hornos de leña de Pereruela

Se dice que las fuentes y hornos de barro de Pereruela son parte importante de la buena gastronomía de Zamora y provincia. Pereruela es un municipio situado en la comarca de Sayago, en la provincia de Zamora. Perteneciente a la Comunidad Autónoma de Castilla y León (España). Comarca históricamente conocida por su alfarería tradicional, que se remonta desde tiempos antiguos hasta nuestros días. 

Los restos más antiguos dentro del término actual de Pereruela encontrados en el pago de “Los Hociles” datan de la Edad de Cobre. Cabe destacar, entre otros restos, algún fragmento de cerámica decorado con motivos muy expresivos. También se han hallados restos de la Edad de Hierro y de la Época Romana.

De la época de la Alta Edad media se tiene las primeras noticias de la elaboración de cerámica que le ha dado fama. A partir de esa fecha se comienzan a regular los derechos del barro “blanco” o caolín y el barro bermejo o calorado”. Muy utilizados en la fabricación de cacharros y hornos de barro de Pereruela.

El barro bermejo tenía un reñido derecho de expropiación. Este derecho llegó a pertenecer a una sola persona a mediados del siglo XVIII.

 

Cascarón de horno de barro de Pereruela fabricado por Hornos de Leña Baratos.Hornos de Leña – Definición 

El diccionario de la Real Academia de la Lengua (RAE) define la palabra horno como: “del latín furnus, fábrica para caldear, en general abovedada y provista de respiradero o chimenea y una o varias bocas por donde se introduce lo que se trata de someter a la acción del fuego”.

“Tahona en que se cuece y vende el pan”; también la de “horno de campaña, …de fácil transporte e instalación para cocer el pan en los campamentos militares”.

No podemos concluir esta primera aproximación sin aludir, como muestra del protagonismos de los hornos de leña en la vida cotidiana de otros tiempos, al viejo dicho castellano de “no está el horno para bollos”. Dicho que indica la inoportunidad para hacer o decir algo, pues de hacerlo seguramente alguien o algo se quemará.

 

Evolución Hornos Leña, Origen del Horno de Leña

La primera preocupación humana, el sustento, ha llevado a nuestra especie a buscar fórmulas eficaces para preparar sus alimentos y, en la medida de lo posible, transformarlos en manjares. El fuego en primer lugar, y el horno de leña como una primera manipulación del fuego, han sido herramientas bien manejadas desde hace miles de años para el logro de este fin que aúna subsistencia y placer: el buen comer.

Parece ser que en el origen y evolución del “horno de leña” cabe distinguir dos etapas, consecutivas en el tiempo, pero que aún persisten en distintos lugares del mundo.

La primera y más primitiva consiste en hacer un hoyo en la tierra, calentar su fondo directamente con brasas, o con piedras duras (sílices, basalto etc.) previamente calentadas. Sobre ellas se colocan los alimentos, carnes y/o vegetales o tubérculos envueltos en hojas u otro materiales leves aptos para la alimentación. A continuación se tapan bien con tierra y piedras para evitar la pérdida de calor.

a) El descubrimiento de la cerámica, del barro cocido, en el Neolítico propiciará que se inventen los hornos de leña con ladrillo y o barro cocido, a veces mezclado con otros materiales.

b) El horno de barro, dedicado en un principio a cocer cerámica aparece por el Oriente (Japón China) hace unos 10 000 años. De la presencia de hornos de barro para cocer alimentos tenemos noticia, sobre todo, en las primeras grandes civilizaciones asentadas en las orillas de los ríos (Indo, Ganges, Tigris, Éufrates y Nilo)

c) Por no irnos muy lejos, judíos, moros y cristianos han convivido, mejor o peor, en esta España, siempre medio peleada. Junto con el resto de los pueblos del Mediterráneo (griegos, turcos, e italianos especialmente vinculados a la pizza) han profundizado en el mejor uso del horno de leña en su gastronomía, en los dos últimos siglos en paralelo con el manejo del resto de las tecnologías culinarios que incluyen hornos de barro de todo tipo, en especial el horno moruno.

El horno de barro para cocinar, a su vez, ha desarrollado distintas versiones. Con el fuego en una cámara baja o caldera y con una o dos cámaras de cocción encima, la segunda separada por una parrilla o similar. Y el horno de leña de una sola cámara, abovedada dentro de la cual se hace el fuego primero y se cuecen los manjares después.

También se han dado distintas versiones para resolver el “tiro” de la lumbre de su interior. La más frecuente en los hornos de leña tradicionales pequeños en la España rural (trasladado en su día a América) era el tiro por la boca, evita pérdidas una vez cerrada para cocer, y es especialmente adecuado para cocina sin brasa una vez calentado el horno de leña. También los hay con un segundo tiro lateral o chimenea en alguna parte de la bóveda, lo que mejora el tiro y permite el mantenimiento de la brasa una vez cerrada la boca.

Finalmente se están generalizando el sistema de tiro (metálico) o chimenea al lado de la boca del horno de barro, fuera de la bóveda. Esto permite el logro de varias mejoras: conservar el calor (se ha mejorado el cierre de la boca y el aislamiento de la bóveda) , se mantiene el tiro si se necesita durante la cocción sin pérdida significativa de temperatura y se canaliza el humo de forma segura evitando incomodidades y suciedad. Este es el caso del horno de barro de Pereruela que le ofrecemos.

Por otro lado, la calidad de los barros empleados es sin duda uno de los factores principales que determina la eficacia del horno de leña para asar. Además de su capacidad para acumular calor y desprenderlo lentamente. Y la porosidad que propicia la absorción de determinados aromas a veces no tan buenos.

 

Cocina Hornos Leña, Mucho más que un horno de barro

La elaboración de un asado y/o cocción en un buen horno de barro ha de tener un poco de ritual entre la familia o los amigos. Ha de hacerse con cierta calma, pues tanto el encendido como el manejo del horno no admite demasiadas prisas. Mientras se charla y degusta un vinito y alguna tapa con los que serán compañeros de mesa.

Sí habrá de estarse especialmente atento a la temperatura del horno de barro (que el pirómetro nos dará con mayor certeza que el viejo “rebujo” de papel que nuestras abuelas echaban al horno de leña para comprobar por su color o encendido si “el horno estaba para bollos”) y al tiempo de cocción. De este modo evitaremos que nuestro asado se “arrebate” por exceso de calor o se “entrecueza” o “sangre” por baja temperatura.

Asimismo, cuando el asado este en su punto deberá sacarse a la mesa, ya que la paella fuera de tiempo se pasa y el asado se seca.

El horno de leña agradecido, si después de haber asado le metemos una olla de legumbres gustosamente condimentadas, en sus largas horas de lento enfriamiento terminará por proporcionarnos un sabroso cocido.


Historia del Horno de Leña de Pereruela