Pan sin gluten al horno de leña

Cada vez más personas descubren que son celíacos o intolerantes, sensibles o alérgicos al gluten. En estos casos es muy importante llevar una dieta sin gluten para tener una mejor calidad de vida. Aquí os dejamos la receta paso a paso de pan sin gluten. Esta receta se puede preparar en cualquier tipo de hornos: gas, luz, horno de barro… Pruébalo al horno de leña y disfruta de una textura mucho más sabrosa y crujiente.

Pan sin gluten.

receta pan sin gluten horno leña

En Internet podréis encontrar muchos tipos de recetas de pan casero sin gluten y muchas formas de prepararlo. Tras revisar una larga lista de recetas con nuemerosos ingredientes (semillas, mantequillas, huevo, leche…) hemos optado por una receta sencilla y básica. Apta para todo tipo de personas, incluidas diabéticos, celíacos e intolerantes a la lactosa.

Esto es sólo una orientación que te ayudará a iniciarte en el mundo de los panes sin gluten. La cantidad de los ingredientes y el tiempo de horneado dependerá del tipo de harina utilizada y el horno (gas, luz, horno de barro…). Si compras un paquete de preparado para pan sin gluten sigue al pie de la letra las indicaciones del paquete.

Ante la duda ten en cuenta los principios que mencionamos a continuación sobre la elaboración del pan y déjate llevar por tu intuición. Si no sale el pan como lo esperabas no te rindas. Vuelve a intentarlo, tras un par de horneados te volverás todo un expert@.

Si quiere preparar un pan normal mira en nuestro blog más recetas de para hacer pan de leña.

Ingredientes pan sin gluten al horno leña

  • 250 gr. harina sin gluten.
  • 200 ml. de agua templada
  • 40 ml. (aprox. 3 cucharadas soperas) de aceite de oliva
  • 15 gr. de levadura sin gluten.
  • 1 cucharadita de postre de sal
  • Recipiente de metal. Para obtener el acabado perfecto prepararemos el pan sin gluten en un bol o cuenco metálico.

Preparación de pan casero sin gluten. ¿Por dónde empiezo?

Suena básico pero antes de empezar pesa y mide cuidadosamente todos los ingredientes. Es muy importante que todos los ingredientes estén a temperatura ambiente. Si los ingredientes están demasiado fríos pueden inhibir el crecimiento de la levadura y no producirse una correcta fermentación. Por esa misma razón, el agua debe estar templada, si está demasiado caliente podría matar a la levadura.


A la hora de añadir la levadura existen dos opciones: mezclarla con el resto de los ingredientes o activarla previamente en un líquido. Si deseas activar la levadura disuélvela en un poco de agua templada (o leche con azúcar si no se es intolerante a la lactosa ni diabético) y déjala en reposo unos 15 minutos.


Una vez pesados mezcla todos los ingredientes. Primero los sólidos. Saca la harina volcando el paquete o con una cuchara. De esta forma la harina quedará suelta sin compactarse y fermentará mejor. Si deseas una textura más fina tamiza la harina.

Luego mezclamos los líquidos. Una vez mézclados, hacemos un agujero en la mezcla de los sólidos e introduciremos en su interior los líquidos. Como un volcán con lava. Mezclamos lentamente y sin dejar de remover. De esta forma obtendremos una masa más homogénea y sin grumos, ya que los ingredientes estarán perfectamente repartidos por toda la masa.

Si la masa no queda compacta debemos añadir un poco más de agua y si ha quedado muy seca un poquito más de agua templada. Con cuidado de no echar demasiada cantidad.


Si decides mezclar y amasar la masa con una panificadora sigue en todo momento las instrucciones de la máquina. Primero todos los líquidos abajo, después harina y levadura, y las semillas en mitad del proceso de amasado. 

Utiliza los programas más largos de tu panificadora para que la fermentación sea más lenta y se obtengan mejores resultados.


Amasado del pan

Puesto que la elaboración de un pan sin gluten requiere una mayor cantidad de agua para su preparación, obtenemos una masa pegajosa.

Amasa la mezcla obtenida con las manos mojadas para evitar que se te peque la masa  en las manos.

Amasado pan sin gluten.

Primera fermentación del pan

A continuación, tápala con un paño limpio y húmedo o papel film.

El tiempo de fermentación varia dependiendo de la temperatura y humedad de la cocina. Por ello, como medida de tiempo aproximada, dejamos reposar un par de horas o hasta que doble su volumen. Algunas personas lo dejan fermentar menos tiempo, nosotros buscamos preparar el pan sin gluten perfecto, por lo que un poquito de paciencia. 🙂


Para los que preparen el pan en un horno convencional en vez de en un horno de leña y tienen la cocina más fría. Un truco para que la fermentación se produzca en unas condiciones óptimas es dejar la masa en el interior del horno a baja temperatura. Otra opción es encender el horno 10 minutos a 90º, apagarlo e introducir el bol con al masa.


Una vez que haya doblado su tamaño le damos la forma que más nos guste y con un cuchillo hazle unas incisiones en la parte superior. De esta forma, el pan estará bien hecho por dentro y no se romperá tan fácilmente. 

Puesto que se trata de un pan sin gluten no debemos volver a amasar una vez fermentado ya que obtendríamos un pan duro y compacto. Algunas personas le dan un segundo amasado para desgasificarlo. Si optas por esta opción recuerda no trabajar mucho la masa.

Segunda Fermentación

Cubrimos de nuevo la masa y lo dejamos reposar otra hora o hasta que vuela a doblar su volumen.

Cuando veamos que casi ha alcanzado el tamaño deseado precalentamos el horno a 220º. Si deseas preparar un pan de leña trabaja a 200ºC y asegúrate de que tu horno de barro tiene la temperatura adecuada.

Para que quede una corteza fina y crujiente introduce en el horno un recipiente con de agua o echa un vaso de agua en el fondo del horno.

Horneado del pan horno leña

Espolvoreamos con un poco de harina. Introducimos la barra u hogaza de pan dentro del horno sobre la rejilla de metal durante tres cuartos de hora aproximadamente.

A los diez minutos, retira la bandeja con agua de su interior y baja la temperatura del horno a 200º. Antes de sacarlo, coge con cuidado un pan y dale unos golpecitos, si suena a hueco tu pan está terminado. Si la parte superior ya está bien horneada cúbrela con papel de horno. Hornéalo un poco más hasta que esté bien hecha la parte de abajo.

Para no perder su textura crujiente apaga el horno, abre la puerta y deja que se enfríe en su interior lentamente.

Una vez frío, ya podrás disfrutar de tu pan casero sin gluten, lactosa ni azúcar. Si no lo vas a consumir en dos o tres días córtalo y congélalo.